Silla de ruedas, disfunción intestinal neurogénica

¿Qué es la disfunción intestinal neurogénica y cómo afrontarla?

La mayoría de gente no sabe cómo condiciona el estreñimiento crónico la vida de los lesionados medulares. No son conscientes de que por debajo de la lesión medular no se mueve nada. No se mueven las piernas, tampoco los intestinos.

Un 60% de lesionados medulares padecen estreñimiento crónico y este problema afecta gravemente a su calidad de vida [1]. Pueden pasarse más de dos horas en el baño cada día y si no evacuan satisfactoriamente ya no salen de casa por miedo a un accidente fecal. Porque el estreñimiento crónico tiene un reverso que también les afecta, la incontinencia.

Los pacientes de lesión medular confiesan que la disfunción intestinal que padecen les resulta más problemática que la de la vejiga, la disfunción sexual, el dolor, la fatiga o la percepción de la imagen corporal [2]. Su intestino ha dejado de funcionar correctamente por la lesión que sufrieron en su sistema nervioso central. Técnicamente, sufren una disfunción intestinal neurogénica.

No solo los lesionados medulares la padecen. También puede ocurrirle a los pacientes de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), esclerosis múltiple o Parkinson. Un 80% de pacientes de enfermedades neurológicas sufren estreñimiento crónico por intestino neurógeno. Asimismo, puede padecerse esta disfunción en casos de espina bífida, diabetes mellitus o tras un accidente cerebrovascular [3].

Vamos a ver en qué se diferencia el intestino neurógeno de uno que funciona correctamente, qué disfunción intestinal desarrolla el paciente en función de la patología que sufre y cómo afrontar la disfunción intestinal neurogénica.

¿Qué es la disfunción intestinal neurogénica?

Recordemos cómo funciona el intestino grueso: los contenidos fecales son propulsados por unos movimientos involuntarios, llamados ondas peristálticas. Así, avanzan hasta el recto, que almacena las heces hasta que está lleno. Cuando esto ocurre, los receptores de presión en el suelo pélvico reciben un estímulo que desencadena el reflejo rectoanal inhibitorio y esto permite la relajación interna del esfínter anal. Entonces, el esfínter anal externo se contrae hasta que se relaja voluntariamente. Esa relajación voluntaria del esfínter externo reduce la presión y, por lo tanto, permite la defecación.

Cuando se produce una lesión o hay un trastorno del sistema nervioso central, la función intestinal descrita se ve afectada de varias maneras, dependiendo de la localización y la gravedad del daño [4]. No afecta igual a los pacientes de lesión medular que a los de Parkinson o ictus:

  • Disfunción intestinal neurogénica en lesión de la médula espinal, esclerosis múltiple y espina bífida. La fisiopatología de la disfunción intestinal neurogénica es muy similar para lesión medular, esclerosis múltiple y espina bífida, aunque la naturaleza de la lesión difiere. Las lesiones traumáticas suelen estar bien definidas, mientras que las lesiones de esclerosis pueden encontrarse en múltiples sitios y la mayoría de los pacientes con espina bífida tienen lesiones bajas en la médula espinal. Si la lesión medular se produce en la parte superior, se presentan más problemas de disfunción intestinal y estreñimiento crónico y disfunción anal, es decir, para evacuar pueden necesitar estimulación digital anal, que suele hacerles otra persona. Quienes sufren lesión medular baja suelen tener reducción del tono de reposo en el esfínter anal (esfínter atónico) y problemas de estreñimiento combinado con incontinencia fecal, especialmente si la lesión es completa [5].
  • Disfunción intestinal neurogénica en enfermedad de Parkinson. En estos casos, la disfunción intestinal neurogénica se caracteriza por distonía de músculos estriados del suelo pélvico y el esfínter anal externo. Asimismo, el tiempo de tránsito colónico se prolonga como consecuencia de la pérdida de dopamina dentro del sistema nervioso central y del sistema nervioso entérico [6].
  • Disfunción intestinal neurogénica en lesiones cerebrales. Los pacientes con lesiones cerebrales y supervivientes de ictus tienen disfunción intestinal causada por la pérdida de inhibición del reflejo sacro, típico de la micción [7].

¿Cómo afrontar la disfunción intestinal neurogénica?

Los pacientes deben ser educados con respecto a la gestión a largo plazo de la disfunción intestinal para que puedan afrontarla de manera adecuada. Deberían saber cómo usar de manera segura los dispositivos de ayuda para el vaciado intestinal y conocer técnicas eficaces para el vaciado intestinal, la estimulación digital y el uso de supositorios rectales; también estar informados sobre la prevención de las complicaciones relacionadas con el intestino, como el estreñimiento crónico, las hemorroides, la retención fecal, etc. [4]

Asimismo, es importante el tiempo, la regularidad y el posicionamiento en la evacuación intestinal. Resulta vital crear y mantener un buen hábito deposicional.

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Bibliografía

(1) PM Faaborg et al. Gastroenterol Res Pract 2013, 365037.

https://www.hindawi.com/journals/grp/2013/365037/

(2) Glickman S, Kamm MA. Bowel dysfunction in spinal-cord-injury patients. Lancet. 1996 Jun 15. 347 (9016).

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8642958

(3) Coggrave M, Norton C. Neurogenic bowel. Handb Clin Neurol. 2013. 110.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23312643

(4) Poggio J. L., Moberg-Wolff E.A. et al. Neurogenic Bowel Dysfunction. Medscape updated: Aug 13, 2017.

https://emedicine.medscape.com/article/321172-clinical

(5) Vallés Casanova, M. Intestino neurógeno en la lesión medular: nuevos conceptos y perspectivas. Focus. Jan 2012.

http://revistafocus.es/pdf/RevistaFOCUS_N3.pdf

(6) Krogh K, Christensen P. Neurogenic colorectal and pelvic floor dysfunction. Best Pract Res Clin Gastroenterol. 2009. 23 (4).

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19647688

(7) Pellat GC. Neurogenic continence. Part 1: pathophysiology and quality of ilfe. Br J Nurs. 2008 Jul 10-23. 17 (13).

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18856146