Castañas contra el estreñimiento

El 1 de noviembre se celebra la festividad de Todos los Santos. En diversas regiones de la península, esta fiesta se asocia a otra de raíces populares: la castañada. Aprovechamos esa fecha para dedicar un post al fruto seco que da nombre a la celebración, la castaña, y sus efectos beneficiosos frente al estreñimiento.

Con este artículo, abrimos una serie divulgativa dedicada al estreñimiento. Uno de los problemas de salud que más afecta a la población en la actualidad es el mal funcionamiento del tránsito intestinal. Hasta un 15% de la población general está diagnosticada de estreñimiento crónico, entre ellos muchas personas con afectaciones del sistema nervioso (lesión medular, MS, PD, ictus), ancianos, mujeres con menopausia, etc.

Las causas del estreñimiento pueden ser muy diferentes, desde déficits del sistema nervioso hasta un mal estilo de vida, pero el impacto en la calidad de vida de los que lo sufren siempre es alto.
Para evitar o minimizar la necesidad de acudir a medidas farmacológicas o invasivas, como enemas y laxantes, que pueden tener muchos efectos adversos, se recomienda un estilo de vida lo más activo posible y una dieta rica en fibra y suficientes líquidos. Y en eso, entre otras cosas, nos puede ayudar la castaña.

Castañas y salud intestinal

Debido a su composición rica en fibra, la castaña es un fruto seco ideal para las personas que sufren de estreñimiento.

La fibra dietaria viene en forma soluble e insoluble. La soluble está absorbida en agua y adopta una consistencia como un gel en el intestino, hecho que reduce el colesterol y estabiliza los niveles del azúcar en la sangre. La fibra insoluble aumenta el volumen de las heces y así facilita que los músculos intestinales muevan las heces por el colon.

Las castañas mayoritariamente contienen esa fibra insoluble. Este hecho las hace muy interesantes para evitar el estreñimiento y favorecer la expulsión de las heces. El consumo adecuado de fibra favorece el tránsito intestinal y reduce el estreñimiento de manera natural sin necesidad de ingerir medicamentos.

Una creencia muy extendida es que las castañas engordan. En realidad, aportan muy pocas calorías. Por ese moderado aporte energético, se puede consumir de manera controlada en todas las etapas de la vida, incluso en casos de sobrepeso y obesidad.

Las castañas contienen una cantidad de grasa muy inferior (alrededor del 2%) a la del resto de frutos secos (50%) y un alto contenido en agua, que supone casi la mitad de su peso. Estas propiedades convierten a la castaña en uno de los frutos secos de menor contenido calórico.

Aunque tienen un alto contenido de hidratos de carbono, se trata de hidratos de carbono complejos, los más saludables, que el organismo absorbe lentamente, estabilizando así los niveles de glucosa en sangre.

Además, las castañas son una buena fuente de minerales, entre los que destacan el magnesio, potasio, hierro y fósforo.

Precauciones en el consumo de las castañas

Aunque tienen fama de ser muy flatulentas, se puede disminuir este efecto masticándolas bien antes de tragarlas. No obstante, quienes sufren gases frecuentemente, especialmente las personas con disfunción recto-esfinteriana, no deberían comer castañas en exceso o bien abstenerse de su consumo.

También hay que tener en cuenta que para que la fibra de las castañas actúe efectivamente es necesario beber mucha agua.

Gracias a su composición rica en fibra y relativamente bajo en calorías, las castañas son un alimento ideal para casi todas las personas, en especial las que tienen que cuidar su dieta y sufren de estreñimiento. ¡Feliz castañada!